viernes, 4 de septiembre de 2015

Who wants to live forever?

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Tengo ganas de hablar de un tema que durante muchos años había tenido olvidado. El tema de la admiración, idolatría o como se le quiera llamar.

Durante años, probablemente desde mis tiempos de universitario en adelante, estuve convencido de que no tenía ídolos ni los había tenido. Vale, admito que me compré CDs y cassetes varios, entre ellos Madonna (Like a Virgin) o Michael Jackson (Dangerous) y recopilatorios varios. Pero cuando cada año en clase, en la lección 2 o 3 de los libros de Inglés, aparecía el tema de los ídolos musicales, deportistas o lo que fuera a mí me patinaban las fotos de todos aquellos que allí aparecían.

Fue muchos años después, allá por 2010, que empecé a recuperar el sentido de la admiración y pude recuperar mi memoria perdida que ahora os voy a relatar.

Era sobre el año 1986. Recuerdo el año porque uno de los regalos de la comunión (esa cosa religiosa que para un niño supone recibir muchos regalos a cambio de disfrazarse de marinero y poner cara solemne) había sido una radio Sanyo. Ojo, radio / casette / mono (nada de florituras estereo). En aquella radio empecé a grabar canciones y a hacerme algunos "recopilatorios" con mis primeras cassettes vírgenes,

Sin embargo había una canción que había visto por la TV y que no había logrado grabar en cassette. Estuve un fin de semana entero pegado a la radio esperando que sonara, pero ¡¡nada!! Me volví loco y empecé a decirle a mi padre que me comprara la canción. Me gustaba mucho. Era la primera vez que idolatraba algún artista. Pero por mi corta edad no tenía claros los conceptos básicos para poder ir a una tienda y pedir la canción que quería. Menos cuando no tenía ni idea de cómo se llamaba el artista o la canción. La estuve tarareando como podía y decía que en el videoclip el que cantaba era un negro con morros que iba montado en un cacharro con luces...No hubo manera. Con los años supe que la canción era esta (jajajajajaja, no sé yo si iba tan desencaminado)


¡¡Efectivamente!! El primer artista que he admirado era Freddy Mercury y justo en 2010 tuve la suerte de poder ir al musical We Will Rock You y disfrutarlo locamente.

La canción que especialmente consigue emocionarme es Who wants to live forever. Se me pone el pelo de punta con Barcelona y en el British Music Experience tuve la oportunidad de desear haber podido estar en Wembley en 1986.


A todo esto os recomiendo la lectura del siguiente artículo que os hará ganas de haber estado en Live Aid de 1985 y, cuanto menos, revivirlo con Youtube. "Los 20 minutos que cambiaron la historia del rock"

Esta entrada sirva como homenaje a las personas y recuerdos que se mantienen siempre vivos en nuestra memoria.


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